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martes, 31 de enero de 2012

pequeño poema a los dos cómplices de aventuras



A Sabogal y a Nautfal, desde este punto del cosmos


imaginen un día despertar
en un paraje no ensoñado jamás
y al abrir los ojos estar ahí



levantarse, asomarse a la ventana
y ver los maravillosos paisajes que
nunca esperaste encontrar 
ni en el más exótico de tus viajes







sentir la soledad perenne
la lejanía interestelar
al alzar la vista al cielo nocturnal






trasiegas por campos cubiertos de flores
en los que el aire se perfuma deliciosamente
y el viento susurra melodías angélicas
y sin embargo extrañas tu hogar


junto a la torre del Vigía
revisas palmo a palmo la bóveda celeste
en busca de un pequeño punto conocido
y lees y reflexionas hasta maitines








las mañanas son de anotaciones
de diarios que se cuecen entre laudes y prima.
si tan sólo existiera el manual de operación del Portal
si tan sólo supiera las coordenadas exactas de regreso


Ishmael está ahora meditabundo, casi hermético
Antoine se esfuerza para cumplir su parte
yo no debo desfallecer y completar mis estudios


puedo correr el riesgo de acostumbrarme a este ritmo
a esta tranquilidad sin tiempo a esta eternidad de meditación
y ultraconsciencia. ellos están más cerca de dios, me dicen
yo quiero sin embargo estar de nuevo más cerca de ustedes



domingo, 20 de marzo de 2011

la necrológica de Leo Le Gris (parte final)


hola a todos:

casi seis semanas han pasado y mi viaje maratónico apenas comienza. trataré de resumir los últimos acontecimientos relacionados con la investigación que he realizado para develar el misterio de la muerte de Le Gris:




la reunión con Nautfal y Sabogal resultó más provechosa de lo que imaginaba. ahora sé qué pasó con él, sus amigos me narraron la historia completa y por más tenebrosa descabellada y fantástica que parezca, he comprobado palmo a palmo que es real. empecé contándoles sobre los ensueños y las manifestaciones de Leo, de su viaje por los Infiernos en compañía de Caronte, H. P. lovecraft y Randolph Carter. me sorprendió saber que ellos estaban tan bien informados como yo de tales aventuras, al parecer Leo mantenía algún contacto también con ellos. fue mucho lo que me aclararon al respecto. saben el destino final de su viaje, saben que pretende regresar en cuerpo y alma. entonces pregunté sobre su cuerpo físico y si su muerte fue real como se sugiere por las necrológicas de los periódicos o si es sólo una treta urdida por ellos. la respuesta fue que mis conocimientos sobre viajes dimensionales era precario, por no decir que nulo y que no necesariamente se debe estar muerto para viajar hacia esas lindes. que Leo no está en este mundo pero no ha dejado de ser él. que su unidad psíquica y mental, su consciencia, está aún intacta. y que eso es lo que lo mantiene unido a este plano de la existencia. me recomendaron leer "las aventuras oníricas de R. C." que no es solamente una novela de ficción y que ahí encontraré algunas respuestas sobre el regreso de Leo.



ambos, Sabogal y Nautfal han sido muy cercanos a él, fueron sus amigos (lo siguen siendo) y cada uno con sus conocimientos y sabiduría han logrado salvaguardar la esencia de Le Gris. me hablaron de la lista que elaboré de todos los objetos que he recibido de diferentes partes del mundo y de la cual no conozco su razón de ser. manifestaron claramente que mi viaje es imprescindible, que debo llevar algunos de los objetos que me especificaron y que debo aprender su uso, su tradición y su significado místico. luego agregaron que a mi regreso volveríamos a la cabaña y juntos los tres haríamos lo necesario para que Le Gris regrese.

me dijeron también que él mismo está haciendo todo lo necesario para poder abrirse paso desde los vórtices espacios temporales donde se encuentra. pregunté entonces cuándo partía y hacia qué destinos y la respuesta fue que ellos me darían la fecha exacta, la duración y los lugares que debería visitar. pregunté además por qué no realizaban aquel viaje ellos mismos, pero me aclararon que estarían trabajando (cada uno en su parte) y que la responsabilidad es mía pues he sido designado como el albacea de Leo en este, el mundo de los vivos.




así que aquí me tienen ahora, con la certeza de que Leo viajó en cuerpo y alma hacia otros mundos, y viajando yo también hacia otros mundos en este planeta mágico, con mi alforja repleta de objetos que no se aún para qué nos servirán. voy para Niger a la tierra de los Dogones, ese es el comienzo.

Nautfal y Sabogal se encuentran instalados ya en la cabaña con la vetusta chimenea de piedra grabada con símbolos extraños, han reunido un montón de libros escritos en lenguajes indescifrables para mí, han llevado una cantidad considerable de provisiones, han reforzado el perímetro, clausurado las ventanas, no hablan con nadie de la comarca, más de la mitad de los objetos de la lista han quedado con ellos y no me han querido decir qué es lo que traman, solamente manifestaron que las respuestas llegarían por sí solas al final de mi viaje.

Leo no se ha comunicado desde algo más de mes y medio ni con ellos ni conmigo, pero ninguno de los dos parece preocupado y eso me tranquiliza, porque puedo emprender mi camino y mi nueva empresa con la seguridad de que de aquí en adelante depende de mí alcanzar la sabiduría necesaria para que Leo regrese sin contratiempos.

pronto comenzaré con mis crónicas de viaje. hasta aquí las necrológicas de Le Gris, pues como se han dado cuenta, no tiene sentido hablar de ellas cuando el muerto no lo está.



jueves, 3 de febrero de 2011

La Necrológica de Le Gris (pt. 4)



meditaba en los símbolos que había visto dibujados al frente de la inmensa chimenea pensaba en la cabaña ridículamente frágil que parecía pegada como un parásito a su huésped de piedra. se le antojaba que era antiquísima, tan vieja como el tiempo y se preguntaba cómo había dado Leo con este lugar y con qué propósito y frecuencia se reunían ahí él y sus amigos.

aparte de los papeles y las llaves del lugar no encontró nada más que sirviera a sus propósitos, detectivescos, así que se concentró en la búsqueda de los dos amigos de Le Gris, tenía la sospecha que estos personajes le ayudarían a desentrañar el misterio del extravío del cuerpo de su albacea y protector.

¿cómo no considerarlo así? si desde que recuerda ha usado sus cosas, ha leído sus libros, gastado su dinero, ha vivido de cierta forma su vida, una que no es la suya, que sabe que es prestada, y que tiene que cumplir un propósito que apenas vislumbra.





Antoine ha sido su médium, se ha sentido poseído varías veces por esa energía poderosa que guarda aún el espíritu de Le Gris, un espíritu fuerte, tanto que se niega a desaparecer y ha logrado internarse en las profundidades de los abismos del tiempo y el espacio, en un viaje que muchos otros intentaron y fracasaron condenando al sufrimiento eterno a sus espíritus. tal vez quiera regresar, tal vez es eso lo que pretende, y tal vez sean él y estos dos desconocidos quienes lo consigan, quienes logren conjurar a todas las fuerzas inmersas en esta desquiciada empresa.

contactó a ambos personajes vía telefónica, curiosamente no fueron difíciles de convencer, si bien se mostraron asombrados cuando les dijo en nombre de quién hablaba. la reunión tuvo lugar dos días después. en este lapso Antoine se preparó lo mejor que pudo. ya tenía claridad - al menos eso era lo que él creía- sobre lo que sucedió con el cuerpo de Le Gris y cómo estaban implicados ellos dos. tenía la lista a la mano, los esbozos de los símbolos encontrados en la chimenea, y un legajo de papeles y copias que había organizado escrupulosamente, obviamente extraídos de la biblioteca del finado Leo.

sin embargo no tenía idea de lo lejos que estaba de descubrir la verdad. cuán intrincados y obscuros pueden ser los caminos para ir o para regresar del inframundo, era algo de lo que no tenía idea aún ¿qué papel jugaban estos dos amigos?, era lo que tendría averiguar. no sabía si estaba listo para encontrar el cuerpo de Le Gris o lo que sea que fuese que sabía que iba a encontrar, luego de aquella reunión, lo que si sabía desde ya es que nunca volvería a ser el mismo.

qué tanto se dijo en esa reunión y cuál es el rumbo que toman estos acontecimientos, es algo que muy pronto sabremos.

jueves, 27 de enero de 2011

La Necrológica de Le Gris (pt. 3)


llevaba más de dos semanas revisando los periódicos, en búsqueda de alguna nueva noticia que por pequeña que fuese, sirviera para esclarecer los hechos que rodean la desaparición de Le Gris. había pasado de la sección judicial a otras menos creíbles, había revisado pasquines menos respetuosos, más sensacionalistas, de ese tinte amarillo que tanto le gusta a la gleba.

fue así como logró hilvanar el fino hilo de acontecimientos que se sucedieron desde la muerte en medio de la fiesta hasta el extraño destino de su cuerpo. Hechos aparentemente inconexos, como un auto abandonado cerca al cementerio central, o las extrañas luces avistadas más allá de los cerros orientales, hechos que no pasaban del todo desapercibidos para el.

su vida se transformó, dedicaba menos tiempo a caminar sin oficio por la ciudad, gastando los billetes que Le Gris consignaba quincenalmente en su cuenta, comenzó a obsesionarse con este asunto de una manera que le sorprendía muchísimo. supo que Leo había adquirido un pequeño terreno en las afueras cuando descubrió oculto en un cajón de su escritorio las escrituras de la propiedad y las llaves de la pequeña cabaña. Se dirigió ese fin de semana al lugar, que por supuesto estaba desierto, ningún cuidador en lo absoluto, la comarca estaba escasamente habitada y no se escuchaba ni el ladrido de los perros en los alrededores, cuando el transporte se detuvo junto a la desvencijada reja a la entrada.

una vez entró no fue mucho lo que encontró allí, una mesa empolvada, un par de sillas, una cocina de leña, cacharros de cocina, una sala rústica junto a la chimenea, una cama y un estante con libros y papeles, que pasó a revisar sin demora. ¿qué fue lo que le sorprendió de lo que pudo encontrar? muchas cosas: primero, la fecha de la muerte de Leo, encerrada en un círculo con tinta roja y segundo una lista de nombres con unos números telefónicos. Sabogal y Nautfal, no sabía aún quienes eran, pero si sabia que eran parte integrante de este misterio. en el reverso de la libreta de teléfonos encontró otra lista (la misteriosa lista legrisiana) con varios (no sabía aún que eran todos) de los "obsequios" que recibió don Le Gris luego de morir, su uso esbozado brevemente y con apuntes de varias manos.



no pudo evitar caminar hacia la chimenea, una vieja construcción de piedra ennegrecida por el paso del tiempo. revisó las cenizas, buscando restos de papel o algo más que aportara a desentrañar el asunto. en lugar deso había tres símbolos: uno era un ideograma chino que dibujó en la misma libreta, el segundo el ojo de Rá, el tercero era un símbolo extraño que al mirarlo le provocó un escalofrío, hizo una copia lo más fiel que pudo y dió una vuelta más por el lugar.

pensó que tendría que volver, lo que no se imaginaba era que fuera tan pronto, al acercarse a la puerta un gato negro dió un brinco desde el montón de leña junto a la ventana, parecía que lo hubiera estado vigilando. el gato se alejó y se perdió en los matorrales, Antoine emprendió la marcha hacia la entrada, su transporte de regreso lo esperaba. comenzaba a anochecer.

La Consigna

La Consigna

"las grandes verdades se dicen en los vestíbulos" E. M. C.

Desquisiada Poesía del Mundo

  • Capital del Dolor - Paul Eluard
  • Una Nube en pantalones y otros poemas - V. Maiakovski
  • 100 Poemas - Li Po
  • El hombre aproximativo - Triztán Tzara
  • El Spleen de París - Charles Baudelaire
  • Presencia Terrible (Take III) - Juan E.Domínguez, A. Teófilo Hernández, Martin Pinot Picabia
  • Soy Vertical - Pero preferiría ser Horizontal - Sylvia Plath
  • Los Ditirambos de Dionisio - Frederic Nietzsche
  • Pomes All Sizes - Jack Kerouac
  • La Caida de América - Allen Ginsberg
  • El Hundimiento del Titanic y otros poemas - Hans Magnus Erzemberguer
  • De Dónde son las Palabras - Luisa Futoranski
  • Palabras para Julia y otros Poemas - J. A. Goytisolo
  • VARIACIONES ALREDOR DE NADA - LEÓN DE GREIFF
  • NOVA ET VETERA - LEÓN DE GREIFF
  • An American Prayer - James Douglas Morrison
  • Song To Myself - Walt Whitman
  • Las Hojas de Hypnos - René Char
  • Las Uvas de la Ira - René Char
  • La Balada de la Cárcel de Reading - Oscar Wilde
  • Howl - Allen Ginsberg
  • El Barco Ebrio - Arthur Rimbaud
  • El Cementerio Marino - Paul Válery
  • El Pesa-Nervios - Antonin Artaud
  • El Testamento - Francois Villón
  • Ex Manifesto Rex - J. S. Solís C. y Luis F. Ruiz
  • La Extracción de la Piedra de la Locura - Alejandra Pizarnik
  • Las Flores del Mal - Carolus Baldelarius
  • Las Iluminaciones - Arthur Rimbaud
  • Las Úlceras de Adán - Héctor Rojas Herazo
  • Los Poetas Malditos - Paul Verlaine
  • Peleando a la Contra - Henry Chinaski
  • Poesias - Isidore Ducasse - Conde de Lautreamont
  • Poesía Impura - Iván Tubau
  • Una temporada en el Infierno - Arthur Rimbaud
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