(...)
Entraste tú,
rotunda como un "ahí tienen"
torturando la gamuza de tus guantes
dijiste:
"Sabe usted?
Me caso".
¿Qué tiene? Cásese.
No importa.
Resistiré
¿No ve usted acaso lo tranquilo que estoy?
Como el pulso
de un difunto.
¡Recuerda?
Usted decía:
"Jack London,
dinero,
amor,
pasión",
pero yo sólo veía esto:
¡Usted es una Gioconda
que alguien debe robar!
Y así Ocurrió.
Otra vez enamorado, entraré al juego,
iluminando con fuego la curva de mis cejas.
Pero ¿Qué tiene de extraño?
¡Hasta en una casa consumida por el fuego
a veces viven vagabundos!
¿Se burla de mí?
"Posee menos esmeraldas de locura
que monedas un indigente".
¡Pero no olvide
Que Pompeya pereciò
cuando irritó al Vesubio
(...)
La Nube en Pantalones
Fragmento

