
(i)
la imperiosa necesidad
de comunicarte sin palabras
el tremendo empuje musical
que te sacude la modorra existencial
en donde todo puede suceder

una vez al mes
vuelves a la pista
dispuesto a exorcizar
los funestos demonios laborales
los detestables parásitos de la rutina
esta vez el Stereo es Total
y la lisérgica felicidad
comienza con esa delicioso
calorsito en la nuca
y el espasmódico palpitar
sacude tu cabeza
y desciende hasta tu vientre
hasta tus pies y cuando te das cuenta
estas agitando el bote en plena pista
rodeado siempre de la mejor compañía

alimentando la vista con ángeles demonios
que danzan entre la luz multicolor y la obscuridad
agitando sus delicadas formas
sus suaves cabellos húmedos
sus labios rosas que se posan traviesos sobre el licor caoba
que destila sabor a viejos alambiques

(ii)
un dueto francoalemán
hace las delicias del público mestizo
algunos traen las inevitables ínfulas
de la sangre azul que sin embargo es roja

otros
-nosotros-
llegamos a primera fila
con el ánimo más que dispuesto
y la energía a tope
la chica pelirroja de gafas
se parece a mi amiga Aleja
el loquito francés amasa los teclados

y brotan los sonidos como el aroma
de una deliciosa pasta al dente
con vino tinto y pimienta
y de repente ella
se levanta de la batería
señala a las amigas
y cuando menos lo imaginas
están ellas bailando sobre el escenario
el man se lanza sobre el público que lo desliza
piensas que el repertorio no tendrá fin
pero con un merci beacup repetido muchas veces
sabes que el espectáculo ha finalizado realmente
