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lunes, 18 de julio de 2011

iluminación




divagué
por eones
cabalgando
sobre shoggots
dementes
allende las gélidas
estepas
de la desolación

atravesé
infinitas
distancias
desasosegado
hasta mi última
esencia
sin esperanza
de conservar
lo que soy
lo que fui
lo que seré

en la más espantosa soledad
conocí mis temores últimos
soñé pesadillas increíbles
que se volvían realidad

cuando despertaba
con el blanquecino sol
boreal calándome
los huesos

fui victima de la neurosis
me deshice en infinitas
esperas y prolongados
ardores de éxtasis paganos

entre el sopor de la calma
entreví formas sacrílegas
percibí presencias siniestras
que alguna vez fueron
parte de mí

y finalmente llegué
al vórtice extremo
al más exterior
de todos los puntos
al último umbral
de la consciencia
con el último brillo
de mi ser

y ahí volví a encontrarlos
dos alteregos que eran uno
randolph y howard
y pensé en antoine
y supe entonces
que debía regresar




lunes, 17 de enero de 2011

Crónicas desde la ribera del Estigio (pt. XI)




décima primera crónica
en la que los infiernos
se vuelven más personales
cada vez

décima primera crónica
desde que trascendí
el plano corpóreo
y en este estado etéreo
vago

luego de ver de cerca el miedo
y tener a lo innombrable tete a tete
he divagado por esta bizarra ciudad
en medio de la chusma universal

camuflado y alerta
descubrí los planes
secretos de mis compañeros
de viaje

y ahora voy a por
lo que el destino tiene para mí
muerto no muerto mero soñador
viajero sin puerto velero en ultramar

al punto más lejano del infierno
hacia los Campos Elíseos
que ellos marchen
hacia el Pandemonium

los Shogoths están listos
para el gran viaje
once crónicas y ahora
sigo solo

he expurgado ya mis culpas
y no pretendo nada sino
ver los paraísos infernales
con nuevos ojos

he dejado todo atrás
ya no tengo miedo
y no tengo muchas ganas
de volver!

jueves, 6 de enero de 2011

Crónicas desde la ribera del Estigio (pt X)





Antoine:

seguí al par de conspiradores discretamente
deslizándome entre los callejones
ocultándome en esquinas
y tras cubos de basura

dos horas de horror cotidiano
de ordinaria locura llevada al extremo
pues no te imaginas qué cosas pueden verse
en los diferentes partes de esta ciudad

desvencijadas casas de estrambóticos balcones
cerradas y en ruinoso estado de abandono
jardines de salvajes plantas carnívoras
creciendo sobre vetustas fuentes y heréticas estatuas

húmedos sótanos en los que celebran
secretos aquelarres e impías confabulaciones
congregados alrededor de un fuego verde pálido
en la obscuridad ponzoñosa de la noche de R'lyeh

intrigaban los míos camaradas
en macabra cofradía ceremonial
con otros extraños adeptos
dando comienzo al ritual

ahora comprendía
el macabro uso
de aquellas raras piezas
que encóntró Howard

cuando nuestra aventura
en el archipiélago silente
en donde llegué a los confines del Ver
y tuve en frente mío al Caos Reptante

ahora tenía claro
que con esto apenas
daba inicio el viaje final
hacia el Origen mismo del Miedo

esto era lo que habían buscado
ambos desde el principio
adentrarse en las entrañas del Mal
y ahora disponían del medio para hacerlo



martes, 28 de diciembre de 2010

Crónicas desde la ribera del Estigio (pt. IX)





hola, Albacea mío en el mundo de los vivos:

casi tres meses sin contactarme contigo Antoine, pero las comunicaciones en R'lyeh son prácticamente nulas y he andado reviviendo mis infiernos personales, en esta ciudad que es lo más parecido al purgatorio.

desde nuestro último contacto es mucho lo que ha sucedido, para ti podrán parecer sólo meses, para mi han sido años o siglos tal vez. en esta dimensión el espacio - tiempo se dilata y se contrae, diríase que mágicamente.

océanos mágicos con islas fantásticas y ciudadelas perdidas, el viejo navío que atraca finalmente en el puerto innombrable. el faro de la desesperanza. visiones de los otros. ensoñaciones para ver. no saber si estás o no estás muerto.


qué puedo decir de las sinuosas callejuelas y lupanares de R'lyeh, sólo de cómo fue necesario hacerme a una indumentaria adecuada para pasar desapercibido, teniendo en cuenta que son mas bien pocos -por no decir que ninguno- los hombres que habitan esta ciudad maldita.

he visto, porque realmente he visto, seres extraordinarios, desde los hombres peces que arriban provenientes de Insmouth, hasta los Annunaki, que deambulan por las calles exhibiendo con desparpajo su forma reptiliana. seres protoplásmaticos, licántropos, Lamias, y un sin fin de creaturas extraordinarias que harían la delicia de cualquier lector de novelas de terror.

he estado siguiendo discretamente a Howard y a Randolph con mi nueva indumentaria. luzco como un monje antiguo de ojos fosforescentes y enigmáticos, porto un secreto talismán precolombino mucho más antiguo que las ruinas de Machu Pichu y hablo el pre - sánscrito con soltura. mis orejas lucen extrañas, cual deformaciones de los zombies de Ur pero no como un no muerto. no llamo demasiado la atención y llegado el momento de interactuar con los habitantes o los turistas, es desconcertante para ellos lo extraño de mi apariencia y mi total ausencia de entonación.

Así he sido capaz (cuando logro reunir el valor suficiente -y debo confesarte que me fui acostumbrando a los horrores-) de aventurarme hacía una desquiciada empresa que ni yo comprendo en su totalidad.

actúo como en trance y he de añadir que el ritmo de mi reloj biológico cambió radicalmente. mi pulso es casi imperceptible (me decía a mi mismo que era obvio, porque sabía en efecto que había muerto). las horas de sueño ahora son mínimas ( si es posible distinguir lentre la realidad y el ensueño).

mi capacidad de asombro se limita a lo más extremo. soy casi imperturbable, aún cuando la sensación de miedo es cada vez más creciente, pues he descubierto en parte lo que traman esos dos, lo que te contaré en otra ocasión.





mis andares no se limitaban a averiguar el siguiente destino de nuestro (de su) viaje. una vez aquí, descubri paulatinamente ciertos lugares, en especial sitios que se pueden semejar a clubes, o a bares o a restaurantes y que como todo en esta extraña ciudad, contiene -como dudarlo - su viso de particularidad.

recuerdo muy bien cómo en cada sitio que entraba, aparecía alguien ligado con mi vida terrenal. era un review, era poner a rodar la película hacia atrás, imágenes recuerdos, imágenes inventadas por mi psique, o por lo que sea que me define y me limita como Leo. no puedo decir que haya un cuerpo físico que abordar. en este estado todo es etéreo.

una antigua ex-amante que había dejado de ver hacia tiempo, de repente aparece como por arte de magia, se acerca a mi mesa en la que sentado, bebiendo un licor indescriptible, organizo mis crónicas tratando de recordar en todo detalle de lo que he sido testigo en esta travesía y me siento como Stevenson en su viaje por los mares del Sur.

especialmente traumático fue encontrarme con mi último gran amor, aquella por la que bebí los últimos whiskies y los barbitúricos. ella, el detonante de esta alucinación que es mi muerte o mi sueño, entró tomada de gancho con su pareja, se sentaron en una mesa para dos y después de ordenar, caminó hacia el tocador para empolvar su nariz y entonces cruzamos miradas. no pareció reconocerme, pero yo no pude evitar sonreír y eso me delató. regresó a su mesa, tomó de su copa un par de tragos, habló algo al oído de su amante y se dirigió después hacia mí.

-le he dicho que vengo a que me leas el futuro, ¡mira a ver que te inventas!

dijo sin siquiera un saludo. puso su copa en la mesa y se sentó, estiró un mísero gaitán y me miró fijamente. yo permanecí en silencio.

- casi no te reconocí con ese traje tan ridículo y esas orejas postizas, ¿qué hacés por acá?

y sonrió.

- si quieres te leo tu futuro.

- me da igual, estoy muerta, como tu - dijo-.

- no me sorprende, acabas de llegar, por lo que veo, traes aún el dulce aroma de aguas más cálidas.

- ¡es todo tan bonito! estoy fascinada con el paisaje, ¡algo nunca visto! además me veo como en mis mejores años ¿no es cierto?... ¿y a qué te dedicas ahora?

- yo sigo siendo un caminante, nada más.

- ¿estás de paso? no te entiendo, de verdad... ¿a dónde es que te diriges?, ya veo. ¿y si quieres regresar allá?

- simplemente ando vagando por ahí... ¿y tu, hacia dónde vas?, o acaso ¿vives acá?

- vamos hacia Leng de veraneo, con mi novio.

- interesante.

hablamos un rato corto. nos miramos una última vez. no vi amor en sus ojos. una pequeña sombra de amistad era lo único que quedaba.

cuando acabé mi trago rayaba la medianoche. no tardarían en pasar los heterónimos de Providence. Howard y Randolph conspirando. en este preciso momento acaban de cruzar por la acera del frente llevando algunos paquetes, voy tras ellos, continuaré con mi relato en otro momento, es una lástima suspenderlo justo aquí, en este punto, ´pero la cuestión lo amerita.

nos vemos pronto Toño,

abrazos

Le Gris.



P.D. te mando una linda postal de R'lyeh, para que me recuerdes.

28-xii-10k / 06-i-11k

domingo, 5 de septiembre de 2010

Crónicas desde la ribera del Estigio (pt. VI)




bitácora de viaje
lugar: en algún punto allende los mares del sur(?)
dia: 37
hora: medianoche.



La visión del Archipiélago del Silencio

días y noches de aprendizaje ininterrumpido han sido estas últimas semanas querido Antoine.

Howard ha hechos esfuerzos ingentes para lograr que pueda"ver". lo mejor es que empieza a recoger los frutos de su testarudez. ayer por ejemplo, el barco atracó cerca a un extraño archipielago coralino, dos esbirros de Caronte nos condujeron en un desvencijado bote hasta la playa, que dicho sea de paso es la playa mas particular que haya visto en mi vida - o en mi muerte-. la arena era gris opaco, las palmeras se alzaban imponentes en una tonalidad parduzca como jamás creí que pudiera existir. el silencio reinaba y solo el rumor de las olas chocando contra la playa podía yo escuchar, ni un pájaro ni un grillo, nada, todo sumido en el más absoluto mutismo.




nos adentramos los dos por un sendero de piedra comenzada ya la tarde, la jungla era densa, y la luz se filtraba en pequeñas porciones, lo que le daba al paisaje un tono de terror y misterio, el silencio era ensordecedor, abrumadores helechos gigantes hacían pensar que las islas del archipiélago eran más antiguas de lo que cabría suponer. toda la vegetación parecía del cámbrico o del paleozoico y no me hubiese sorprendido atisbar algún saurio rondando por ahí.

Howard es un caminante tenaz, callado y con buen paso, blandía su machete abriéndose camino por entre la jungla, parecía en una especie de trance y por un momento dudé que fuese el mismo ermitaño de Providence que no salía de su cuarto. pero en esta alteridad cualquier cosa es posible. y no me sorprendería ya nada, o al menos eso pensaba, antes de toparnos con lo que Howard estaba buscando tan afanosamente.

en medio de la jungla, y solo para ojos de explorador aguzado, veíase una pirámide escalonada y los restos de una ciudad. el brillo de sus ojos cambió de repente y apresuró el paso, señalándome un punto en particular exclamó:

"allá debemos llegar antes de media noche. será ésta tu experiencia definitiva en el arte de "ver", la prueba de fuego para lo que vendrá después, una vez lleguemos a nuestro destino. por ahora, esa es At - Xitlán, la ciudad maldita de los Tolmecas, se dice que desapareció de la tierra hace miles de años junto con su población y que vino a parar a este archipiélago del silencio para que los hombres no escucharan jamás los lamentos de horror que brotan de sus entrañas todas las noches.




"estuve aquí antes, y Carter también al comienzo de sus aventuras oníricas, no recordaba los detalles pero en esta caminata todo se ha aclarado otra vez. ¿ves ese montículo sobre el altar de sacrificio? es ahi donde depositaban diariamente los antiguos habitantes su homenaje de sangre a Nyarlatothep, quien en uno de sus miles de avatares se aparecía en forma de serpiente emplumada el famoso Quetzacoatl maya, como lo remombrarían estos en su mitología. no es ningún mito, es real, estamos aquí, ahora todos los habitantes han enloquecido, son como zombies, se alimentan de un fango fétido que brota de las entrañas de la isla y que se deposita allá junto a la gran pirámide, ¿puedes verlo? realmente apesta".

Apresuramos la marcha, no se en que momento cayó la noche ni tampoco me percaté de las luces verdes fosforescentes que se encendieron en la ciudad, un rumor vago de tambores empezó a abrirse paso entre el silencio. yo no divisaba ningún habitante, ni tenia intenciones de hacerlo, pero ahora Howard Phillips aumentó su estado de alerta y casi sin previo aviso me tomó del brazo y nos desviamos del sendero para encontrarnos con una entrada oculta entre los matorrales.

"es un atajo que conduce directamente al altar del sacrificio" - me dijo-."debemos llegar ahí antes que el sumo sacerdote y ocultarnos. lo que debes hacer es "ver". y diciendo esto sacó el libro de su alforja y comenzó a recitar algo ininteligible, entonces la puerta circular de piedra se abrió y entramos al pasadizo. el hedor era impresionante, la atmósfera estaba atestada de ese horrendo olor a limo y algunos bajo relieves mostraban a lo largo de la galería, el tipo de ritual del que Howard me hablaba.



el ascenso fue dificultoso, la galería se estrechaba cada vez más, pero una vez llegamos, una pequeña bóveda apareció y una ventanita circular a la altura de la cabeza permitía observar una panorámica completa de la ciudad. no suponía yo que era directamente sobre nosotros que el ritual de sacrificio tendría lugar. Howard seguía recitando sus cábalas misteriosas y en un momento me dijo que me colocara exactamente al frente de la ventanita y que recordara lo que habiamos hablado en su camarote sobre el ver, las técnicas para respirar y mantener la mente calmada, el mantra que debia repetir, como debia enfocar, todo eso llegaba a mi desde la boca de Howard y desde más allá, como una retahila que alguien más me repitiera dentro de mi cabeza.

la visión era de un decandentismo impresionante, desde la ventanita circular veía como se reunían poco a poco millares de zombies refulgentes en la obscuridad del suelo de la jungla maldita. el sacerdote comenzaba a ascender por las escaleras de la pirámide y dos esbirros corpulentos llevaban en brazos a una chica joven (zombie desde luego) que en actitud de entrega parecía lista para dar su cuerpo como ofrenda. la multitud empezaba a emitir sonidos que podría decir que eran prehumanos, un mumullo que iba creciendo conforme se acercaban al altar. entonces howard me susurró de nuevo: "es tiempo ya, observa con atención en lontananza"

no se como hacía el para saberlo, si era yo el único que tenia la panorámica en exclusivo, pero su voz dejo entrever un eco de temor cuando acabó la frase. y obedeciendo a su orden agucé mi vista hacia el negro horizonte y de pronto una luz verde también empezó a acercarse, los zombies seguían en su terrible crezzendo gutural y el sacerdote estaba ya comenzando el ritual, la chica estaba atada a la mesa y con un puñal ritual el sacerdote hizo el primer tajo, entonces una hilera de sangre, o lo que parecía serlo, comenzó a brotar de su pecho. el líquido era del mismo tono que el limo y su olor era igual de apestoso. la luz crecía y ahora tomaba forma de serpiente o de dragón emplumado, era Quetzacoatl, o Niayarlothotep que viajaba desde los vórtices cósmicos para saciar su sed de sangre.

la figura del dios era impresionante, escalofriante, me faltó poco para gritar, pero logré contenerme, para bien nuestro. estaba "viendo" a un primordial a un dios antiguo. era el mismo Caos Idiota al que tenia al frente sobrevolando el altar dispuesto a engullir a la víctima adolescente. el paroxismo de los zombies llegaba al extremo, era atronador el aullido que emitían. entonces el dios emplumado se dirigió al sacerdote en una lengua incomprensible para mi. Howard me explicó después que era un idioma anterior al Naualt y que estos zombies conservaban como vetusto recuerdo de su anterior vida humana en la meseta de centroamérica antes de llegar a este archipiélago maldito.




el sacerdote hizo una danza, unos pasos macabros para finalmente elevar sus brazos ante Quetzacoalt y este, alargando una garra tomó a la chica y de su pecho una horrible ventosa se abrió y absorbió todo el liquido vital de su víctima, el cuerpo inerte cayó en medio de los zombies y estos se encargaron de no dejar ningún rastro en pocos segundos. el dios se dió vuelta, pronunció algo más, el sacerdote cayó de rodillas y la figura de Nayarlothothep se dirigió de regreso a su morada cósmica.

yo quedé petrificado. de una sola pieza. incapaz de moverme, fue Lovecraft quién con un empujón me sacó del trance, y haciéndome señas, me instó a descender de nuevo por el pasadizo,




caminamos en silencio, él traía consigo un par de objetos que encontró en la bóveda y su cara reflejaba una felicidad particular que no quise diluir con mis preguntas, ya habría tiempo para eso en la Barca de Caronte. yo no sé que cara traería, pero si se que debía reflejar una mezcla de pánico, de horror, de sorpresa y de consternación, por una parte y de confianza y seguridad en uno mismo, por el otro. tenía a plena seguridad que sería el primer testigo de cosas asombrosas, más aún de lo que acababa de presenciar. ya no recordaba bien mi muerte física y tampoco me importaba mucho, la verdad. si ese era el precio que debí pagar para experimentar esto, el precio había valido la pena. ahora estábamos en la playa gris, esperando Leo Le Gris y Howard Phillips Lovecraft -quien lo creyera- el bote que nos llevaría de regreso a nuestra morada flotante, para seguir en camino de la aventura.


domingo, 15 de agosto de 2010

Crónicas desde la ribera del Estigio (pt. IV)


"La imaginación atrajo la impactante forma del fabuloso Yog-Sothoth — Solo un conglomerado de globos iridescentes, pero estupendo en su maligna sugestividad".


—H. P. Lovecraft, "Horror en el Museo"





¿qué tal cómo van?
espero que bien

han sido días agitados para mi
¿o deberé decir noches?

ya no estoy seguro

yo que casi no soñaba
,
o recordaba muy poco de lo que soñaba

-tal vez porque no eran importantes las visiones-


ahora sueño hasta despierto
cuando tomo la siesta

después de almorzar

o cuando viajo en bus desde mi trabajo


microsueños en el ascensor

paseando por el parque

en la caminadora del gym
en todas partes me siento como Billie Blake

como Edgar Poe como el mismo Randolph Carter
incluso


es sólo que yo sueño con Le Gris
y en esos sueños el me narra sus crónicas

como bien lo sabéis por algunos otros posts anteriores
y ahora que estos sueños me invaden

me veo obligado a volcarlos en el blog de Leo
como mecanismo para calmar mis nervios

que cada día van de mal en peor
y como tarea encomendada por el mismísimo viajero

dada la envergadura de las experiencias vividas por mi mentor
dada la importancia que estas visiones desde el infierno

pueden tener entre los lectores del desquicio

Le Gris el viajero escogido por Caronte anda divagando

por mares más fabulosos
que los mares del sur
en los que míticas creaturas y fantásticos entes primordiales


han sido no solo vistos sino inclusive perseguidos
por Leo en esas aguas pre-infernales, leamos:



~


visiones del infierno: entes, primigenios, dioses y demonios



mi querido Antoine: antes que nada quiero darte las gracias por soportar tantas y tan recurrentes visitas a tu subconsciente, pero entenderás que dada la envergadura de las experiencias que he vivido en esta travesía, no hay otro mecanismo que sea capaz de transmitir con toda la fidelidad y detalle lo que tienes la fortuna o la tortura de ver, excepto con la ensoñación.

la última comunicación logré enviarla antes de que nos embarcáramos desde Thailandia hacia los mares del sur. me sentía un poco como Stevenson o como Schob cuando escribían sus bellas cartas desde sus camarotes en medio de la mar embravecida.

déjame contarte que al principio estaba convencido que el sur era nuestro destino, así parecía ser. conozco poco sobre constelaciones y estrellas, pero puedo jurarte que firmamentos como esos no los había visto nunca antes. ninguna forma conocida, noches de luna nueva y extraños y sordos estertores emergían de repente desde las obscuras profundidades.

parado sobre el extremo de la quilla contemplaba el cielo nocturno, mientras nuestra nao avanzaba segura hacia su funesto destino. Carter y Lovecraft estaban ocupados en el camarote de Caronte develando misterios encerrados en viejos pergaminos knacóticos que podrían revelar una entrada menos atractiva a los Shoggoths que se esconden en la ciudad sin nombre.

fumaba un cigarrillo ligeramente opiáceo tratando de develar en que punto del camino nos encontrábamos cuando pequeñas luces fosforescentes empezaron a asomarse a estribor.




Entonces miles de puntos verde amarillos se arremolinaban en una ululante danza macabra. no podía saber de qué se trataba y entonces en un abrir y cerrar de ojos, las luces despegaron y pude al fin ver quienes eran: creaturas aladas con cinco ojos que formaban una estrella y patas en un número impar que terminaban en largas garras, ascendían desde las profundidades con un ímpetu tremendo en pos de un punto particular del firmamento. yo solté un grito aterrador que ahogue con mis manos, porque en ese momento supe dónde había leído sobre tan extraños seres. en la novela de H. P. uno de los expedicionarios los describe al practicarles una disección:

¡era un primordial!

mi primer avistamiento y sobrevivía para contarlo. increíble.




una inmensa nube fosforescente se elevaba hacia una brillante estrella que podría jurar que no estaba ahí hace unos minutos, el murmullo empezó a aumentar de volumen y era un ulular ensordecedor que llenaba la atmósfera nocturna que ahora relucía en un toro verde jade. en silencio me deslicé hacia la escotilla, la abrí despacio y entré al camarote del Barquero. para mi sorpresa ellos tres también contemplaban aquello desde la obscuridad de la estancia y cuando me disponía a preguntar el motivo de tan extraordinario evento, con un gesto imperativo me obligaron a guardar silencio.


todo finalizó con un punto brillante verde intenso que se perdió en la ilímite noche. en aquel momento algo vislumbré en medio de la negrura, ¿era la luna quizás la que se asomaba? ¡no! era la tierra misma la que lucia azul en medio de las extrañas estrellas.

entonces pregunté en voz baja qué había sido todo eso y en dónde estábamos. fue Randolph el que habló:

"estamos en los océanos de la tierra del ensueño. nos dirigimos hacia la legendaria meseta de Leng, pensé que lo sabías, querido Leo.

en un punto más allá de Thailandia entramos a otra dimensión diferente, ya dejamos el plano cuasi terrenal en el que empezamos nuestro viaje. ahora estamos en un mundo que solo Caronte y yo hemos trasegado, uno por su trabajo, otro por sus cualidades de ensoñador. Howard los conoce también pero es aún incapaz de recordar del todo. y tu, tu estás aquí para ver"

en ese momento Caronte puso sobre la mesa un desvencijado y viejo mamotreto y empezó a señalar extraños y espeluznantes dibujos. de todo lo que dijo recuerdo con claridad estas descripciones:




ellos son Los Primordiales o Los Antiguos o Los Ancianos. los “Primordiales alados y con cabeza en forma de estrella”. como tales, se distinguen de dos razas alienígenas, aún más antiguas, que Lovecraft ha descrito así:

“una raza terrestre con forma de pulpo y probablemente correspondiente a fabulosos seres prehumanos engendrados por Cthulhu” y las “criaturas mitad fungosas y mitad crustáceas, indudablemente las mismas que aparecen en ciertas leyendas que se cuentan a media voz en las montañas del Norte y que se recuerdan en el Himalaya con el nombre de Mi-Go, o abominable Hombre de las Nieves.”



Howard prosiguió:

"en una carta de 1921 a Reinhardt Kleiner, yo mismo le relaté un sueño que había descrito como "la pesadilla más horrible y realista que he tenido desde los diez años- y que sirvió como base para mi poema en prosa "Nyarlathotep":

no dejes de ver a Nyarlathotep si viene a Providence: es algo horrible -más horrible de lo que te puedas imaginar- pero maravilloso. Te atrapa durante horas. Todavía tiemblo al recordar lo que me mostró".

yo empezaba a comprender la alusión. Nyarlathotep era El Crawling Chaos, era un dios primordial y al parecer, una gran masa poliposa con una larga excreción roja. No obstante, se caracteriza por adoptar diversas formas según sus pretensión.

posee miles de avatares y es en la forma del Barón Samedi que Antoine tendrá contacto con él para tratar lo de tu esperado regreso.




Azathoth es "el primer motor del caos, la antítesis de la creación, el necio sultán de los demonios; el que roe, gime y babea en el centro del vacío final". Una maldición ha hecho que sea un Dios ciego y lobotomizado, que pasa la eternidad de su encarcelamiento moviéndose incesantemente al son de una flauta. En ocasiones, cuando Yog-Sothoth visita la Tierra, su presencia viene acompañada momentáneamente del tenue sonido de una flauta. Esto quiere decir que en ese momento viene de visitar a Azathoth en su encierro. Es el caos creativo e infinito del universo y el supremo Dios Exterior. Alrededor de él danzan eternamente el resto de Dioses exteriores siguiendo melodías demenciales, entre ellos Yixikh, Shub-Niggurath, Nyarlathotep y los otros Dioses menores.


Cthulhu es como un enorme monstruo con cabeza de pulpo o calamar, con numerosos tentáculos, y abotargado cuerpo de dragón, con sus respectivas alas. Tiene la capacidad de alterar su forma, aunque siempre es básicamente la misma. Su cuerpo escamoso está compuesto de una sustancia distinta a las que se encuentran en nuestro planeta, como una especie de masa gelatinosa que lo hace prácticamente indestructible. De todos modos, si su cuerpo físico es destruido por completo (cosa muy improbable) su naturaleza extra terrenal lo haría reformarse en horas. Fue uno de los conquistadores de la Tierra y dominó desde las profundidades del océano.




según la mitología, Cthulhu reposa soñando bajo un sello en la ciudad sumergida de R'lyeh (en algún lugar del océano Pacífico). Espera escapar algún día (el día en que «Las estrellas estén de nuevo en posición») con la ayuda de ocultistas y sectarios para volver a extender su poder sobre la Tierra. A él dedican el salmo «Ph´nglui mglw´nafh Cthulhu R´lyeh wgah´nagl fhtagn» que aproximadamente significa "El gran Cthulhu espera soñando en su morada de R'lyeh".


~

debo confesarte Antoine que en ese punto de nuestra travesía no podía mantener mi corazón tranquilo y mi cabeza serena, pero tampoco podía demostrarles a mis compañeros temor alguno, por otra parte había una fuerza en mí que me impulsaba a conocer más, a seguir adelante con ésta empresa sin sentido, se hablaba incluso de mi regreso, pero ¿con qué propósito? y ¿qué otras visiones aterradoras me esperaban aún?

Caronte y Randolph seguían con su mapas y rutas y pergaminos decidiendo nuestra travesía, así que Howard y yo, en silencio subimos de nuevo a cubierta, yo llevaba otro cigarrillo, el un escocés en las rocas, nuestra conversación será otra historia Antoine...

hasta la próxima querido médium, querido discípulo.

Leo Le Gris.

miércoles, 27 de febrero de 2008

By Jean Arthur Rimbaud

¡La volvieron a encontrar!
¿Qué? La eternidad.
Es el mar, mezclado
con el sol.

Alma mía eterna,
observa tu voto
a pesar de la noche sola
y del día que se incendia.

Así pues te liberas
de los humanos sufragios,
¡de los ímpetus comunes!
Tu vuelas según...

Nunca la esperanza,
ningún despertar.
Ciencia y paciencia,
seguro el suplicio.

Ya no más mañana,
ascuas de raso,
su ardor
es el deber.

¡La volvieron a encontrar!
¿Qué? La eternidad.
Es el mar, mezclado
con el sol.

Canción de la torre más alta

By Jean Arthur Rimbaud


Que venga, que venga
el tiempo apasionante

Tanto fue lo que esperé
que olvido para siempre.
Temores y sufrimientos
hacia el cielo se fueron.
Y una malsana sed
mis venas obscurece.

Que venga, que venga
el tiempo apasionante.

Cual la llanura
al olvido entregada,
más grande y florecida
de incienso y de cizaña,
al montaraz zumbido
de las sucias moscas.

Que venga, que venga
el tiempo apasionante

La Consigna

La Consigna

"las grandes verdades se dicen en los vestíbulos" E. M. C.

Desquisiada Poesía del Mundo

  • Capital del Dolor - Paul Eluard
  • Una Nube en pantalones y otros poemas - V. Maiakovski
  • 100 Poemas - Li Po
  • El hombre aproximativo - Triztán Tzara
  • El Spleen de París - Charles Baudelaire
  • Presencia Terrible (Take III) - Juan E.Domínguez, A. Teófilo Hernández, Martin Pinot Picabia
  • Soy Vertical - Pero preferiría ser Horizontal - Sylvia Plath
  • Los Ditirambos de Dionisio - Frederic Nietzsche
  • Pomes All Sizes - Jack Kerouac
  • La Caida de América - Allen Ginsberg
  • El Hundimiento del Titanic y otros poemas - Hans Magnus Erzemberguer
  • De Dónde son las Palabras - Luisa Futoranski
  • Palabras para Julia y otros Poemas - J. A. Goytisolo
  • VARIACIONES ALREDOR DE NADA - LEÓN DE GREIFF
  • NOVA ET VETERA - LEÓN DE GREIFF
  • An American Prayer - James Douglas Morrison
  • Song To Myself - Walt Whitman
  • Las Hojas de Hypnos - René Char
  • Las Uvas de la Ira - René Char
  • La Balada de la Cárcel de Reading - Oscar Wilde
  • Howl - Allen Ginsberg
  • El Barco Ebrio - Arthur Rimbaud
  • El Cementerio Marino - Paul Válery
  • El Pesa-Nervios - Antonin Artaud
  • El Testamento - Francois Villón
  • Ex Manifesto Rex - J. S. Solís C. y Luis F. Ruiz
  • La Extracción de la Piedra de la Locura - Alejandra Pizarnik
  • Las Flores del Mal - Carolus Baldelarius
  • Las Iluminaciones - Arthur Rimbaud
  • Las Úlceras de Adán - Héctor Rojas Herazo
  • Los Poetas Malditos - Paul Verlaine
  • Peleando a la Contra - Henry Chinaski
  • Poesias - Isidore Ducasse - Conde de Lautreamont
  • Poesía Impura - Iván Tubau
  • Una temporada en el Infierno - Arthur Rimbaud
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