domingo, 15 de agosto de 2010

Crónicas desde la ribera del Estigio (pt. IV)


"La imaginación atrajo la impactante forma del fabuloso Yog-Sothoth — Solo un conglomerado de globos iridescentes, pero estupendo en su maligna sugestividad".


—H. P. Lovecraft, "Horror en el Museo"





¿qué tal cómo van?
espero que bien

han sido días agitados para mi
¿o deberé decir noches?

ya no estoy seguro

yo que casi no soñaba
,
o recordaba muy poco de lo que soñaba

-tal vez porque no eran importantes las visiones-


ahora sueño hasta despierto
cuando tomo la siesta

después de almorzar

o cuando viajo en bus desde mi trabajo


microsueños en el ascensor

paseando por el parque

en la caminadora del gym
en todas partes me siento como Billie Blake

como Edgar Poe como el mismo Randolph Carter
incluso


es sólo que yo sueño con Le Gris
y en esos sueños el me narra sus crónicas

como bien lo sabéis por algunos otros posts anteriores
y ahora que estos sueños me invaden

me veo obligado a volcarlos en el blog de Leo
como mecanismo para calmar mis nervios

que cada día van de mal en peor
y como tarea encomendada por el mismísimo viajero

dada la envergadura de las experiencias vividas por mi mentor
dada la importancia que estas visiones desde el infierno

pueden tener entre los lectores del desquicio

Le Gris el viajero escogido por Caronte anda divagando

por mares más fabulosos
que los mares del sur
en los que míticas creaturas y fantásticos entes primordiales


han sido no solo vistos sino inclusive perseguidos
por Leo en esas aguas pre-infernales, leamos:



~


visiones del infierno: entes, primigenios, dioses y demonios



mi querido Antoine: antes que nada quiero darte las gracias por soportar tantas y tan recurrentes visitas a tu subconsciente, pero entenderás que dada la envergadura de las experiencias que he vivido en esta travesía, no hay otro mecanismo que sea capaz de transmitir con toda la fidelidad y detalle lo que tienes la fortuna o la tortura de ver, excepto con la ensoñación.

la última comunicación logré enviarla antes de que nos embarcáramos desde Thailandia hacia los mares del sur. me sentía un poco como Stevenson o como Schob cuando escribían sus bellas cartas desde sus camarotes en medio de la mar embravecida.

déjame contarte que al principio estaba convencido que el sur era nuestro destino, así parecía ser. conozco poco sobre constelaciones y estrellas, pero puedo jurarte que firmamentos como esos no los había visto nunca antes. ninguna forma conocida, noches de luna nueva y extraños y sordos estertores emergían de repente desde las obscuras profundidades.

parado sobre el extremo de la quilla contemplaba el cielo nocturno, mientras nuestra nao avanzaba segura hacia su funesto destino. Carter y Lovecraft estaban ocupados en el camarote de Caronte develando misterios encerrados en viejos pergaminos knacóticos que podrían revelar una entrada menos atractiva a los Shoggoths que se esconden en la ciudad sin nombre.

fumaba un cigarrillo ligeramente opiáceo tratando de develar en que punto del camino nos encontrábamos cuando pequeñas luces fosforescentes empezaron a asomarse a estribor.




Entonces miles de puntos verde amarillos se arremolinaban en una ululante danza macabra. no podía saber de qué se trataba y entonces en un abrir y cerrar de ojos, las luces despegaron y pude al fin ver quienes eran: creaturas aladas con cinco ojos que formaban una estrella y patas en un número impar que terminaban en largas garras, ascendían desde las profundidades con un ímpetu tremendo en pos de un punto particular del firmamento. yo solté un grito aterrador que ahogue con mis manos, porque en ese momento supe dónde había leído sobre tan extraños seres. en la novela de H. P. uno de los expedicionarios los describe al practicarles una disección:

¡era un primordial!

mi primer avistamiento y sobrevivía para contarlo. increíble.




una inmensa nube fosforescente se elevaba hacia una brillante estrella que podría jurar que no estaba ahí hace unos minutos, el murmullo empezó a aumentar de volumen y era un ulular ensordecedor que llenaba la atmósfera nocturna que ahora relucía en un toro verde jade. en silencio me deslicé hacia la escotilla, la abrí despacio y entré al camarote del Barquero. para mi sorpresa ellos tres también contemplaban aquello desde la obscuridad de la estancia y cuando me disponía a preguntar el motivo de tan extraordinario evento, con un gesto imperativo me obligaron a guardar silencio.


todo finalizó con un punto brillante verde intenso que se perdió en la ilímite noche. en aquel momento algo vislumbré en medio de la negrura, ¿era la luna quizás la que se asomaba? ¡no! era la tierra misma la que lucia azul en medio de las extrañas estrellas.

entonces pregunté en voz baja qué había sido todo eso y en dónde estábamos. fue Randolph el que habló:

"estamos en los océanos de la tierra del ensueño. nos dirigimos hacia la legendaria meseta de Leng, pensé que lo sabías, querido Leo.

en un punto más allá de Thailandia entramos a otra dimensión diferente, ya dejamos el plano cuasi terrenal en el que empezamos nuestro viaje. ahora estamos en un mundo que solo Caronte y yo hemos trasegado, uno por su trabajo, otro por sus cualidades de ensoñador. Howard los conoce también pero es aún incapaz de recordar del todo. y tu, tu estás aquí para ver"

en ese momento Caronte puso sobre la mesa un desvencijado y viejo mamotreto y empezó a señalar extraños y espeluznantes dibujos. de todo lo que dijo recuerdo con claridad estas descripciones:




ellos son Los Primordiales o Los Antiguos o Los Ancianos. los “Primordiales alados y con cabeza en forma de estrella”. como tales, se distinguen de dos razas alienígenas, aún más antiguas, que Lovecraft ha descrito así:

“una raza terrestre con forma de pulpo y probablemente correspondiente a fabulosos seres prehumanos engendrados por Cthulhu” y las “criaturas mitad fungosas y mitad crustáceas, indudablemente las mismas que aparecen en ciertas leyendas que se cuentan a media voz en las montañas del Norte y que se recuerdan en el Himalaya con el nombre de Mi-Go, o abominable Hombre de las Nieves.”



Howard prosiguió:

"en una carta de 1921 a Reinhardt Kleiner, yo mismo le relaté un sueño que había descrito como "la pesadilla más horrible y realista que he tenido desde los diez años- y que sirvió como base para mi poema en prosa "Nyarlathotep":

no dejes de ver a Nyarlathotep si viene a Providence: es algo horrible -más horrible de lo que te puedas imaginar- pero maravilloso. Te atrapa durante horas. Todavía tiemblo al recordar lo que me mostró".

yo empezaba a comprender la alusión. Nyarlathotep era El Crawling Chaos, era un dios primordial y al parecer, una gran masa poliposa con una larga excreción roja. No obstante, se caracteriza por adoptar diversas formas según sus pretensión.

posee miles de avatares y es en la forma del Barón Samedi que Antoine tendrá contacto con él para tratar lo de tu esperado regreso.




Azathoth es "el primer motor del caos, la antítesis de la creación, el necio sultán de los demonios; el que roe, gime y babea en el centro del vacío final". Una maldición ha hecho que sea un Dios ciego y lobotomizado, que pasa la eternidad de su encarcelamiento moviéndose incesantemente al son de una flauta. En ocasiones, cuando Yog-Sothoth visita la Tierra, su presencia viene acompañada momentáneamente del tenue sonido de una flauta. Esto quiere decir que en ese momento viene de visitar a Azathoth en su encierro. Es el caos creativo e infinito del universo y el supremo Dios Exterior. Alrededor de él danzan eternamente el resto de Dioses exteriores siguiendo melodías demenciales, entre ellos Yixikh, Shub-Niggurath, Nyarlathotep y los otros Dioses menores.


Cthulhu es como un enorme monstruo con cabeza de pulpo o calamar, con numerosos tentáculos, y abotargado cuerpo de dragón, con sus respectivas alas. Tiene la capacidad de alterar su forma, aunque siempre es básicamente la misma. Su cuerpo escamoso está compuesto de una sustancia distinta a las que se encuentran en nuestro planeta, como una especie de masa gelatinosa que lo hace prácticamente indestructible. De todos modos, si su cuerpo físico es destruido por completo (cosa muy improbable) su naturaleza extra terrenal lo haría reformarse en horas. Fue uno de los conquistadores de la Tierra y dominó desde las profundidades del océano.




según la mitología, Cthulhu reposa soñando bajo un sello en la ciudad sumergida de R'lyeh (en algún lugar del océano Pacífico). Espera escapar algún día (el día en que «Las estrellas estén de nuevo en posición») con la ayuda de ocultistas y sectarios para volver a extender su poder sobre la Tierra. A él dedican el salmo «Ph´nglui mglw´nafh Cthulhu R´lyeh wgah´nagl fhtagn» que aproximadamente significa "El gran Cthulhu espera soñando en su morada de R'lyeh".


~

debo confesarte Antoine que en ese punto de nuestra travesía no podía mantener mi corazón tranquilo y mi cabeza serena, pero tampoco podía demostrarles a mis compañeros temor alguno, por otra parte había una fuerza en mí que me impulsaba a conocer más, a seguir adelante con ésta empresa sin sentido, se hablaba incluso de mi regreso, pero ¿con qué propósito? y ¿qué otras visiones aterradoras me esperaban aún?

Caronte y Randolph seguían con su mapas y rutas y pergaminos decidiendo nuestra travesía, así que Howard y yo, en silencio subimos de nuevo a cubierta, yo llevaba otro cigarrillo, el un escocés en las rocas, nuestra conversación será otra historia Antoine...

hasta la próxima querido médium, querido discípulo.

Leo Le Gris.

No hay comentarios:

La Consigna

La Consigna

"las grandes verdades se dicen en los vestíbulos" E. M. C.

Desquisiada Poesía del Mundo

  • Capital del Dolor - Paul Eluard
  • Una Nube en pantalones y otros poemas - V. Maiakovski
  • 100 Poemas - Li Po
  • El hombre aproximativo - Triztán Tzara
  • El Spleen de París - Charles Baudelaire
  • Presencia Terrible (Take III) - Juan E.Domínguez, A. Teófilo Hernández, Martin Pinot Picabia
  • Soy Vertical - Pero preferiría ser Horizontal - Sylvia Plath
  • Los Ditirambos de Dionisio - Frederic Nietzsche
  • Pomes All Sizes - Jack Kerouac
  • La Caida de América - Allen Ginsberg
  • El Hundimiento del Titanic y otros poemas - Hans Magnus Erzemberguer
  • De Dónde son las Palabras - Luisa Futoranski
  • Palabras para Julia y otros Poemas - J. A. Goytisolo
  • VARIACIONES ALREDOR DE NADA - LEÓN DE GREIFF
  • NOVA ET VETERA - LEÓN DE GREIFF
  • An American Prayer - James Douglas Morrison
  • Song To Myself - Walt Whitman
  • Las Hojas de Hypnos - René Char
  • Las Uvas de la Ira - René Char
  • La Balada de la Cárcel de Reading - Oscar Wilde
  • Howl - Allen Ginsberg
  • El Barco Ebrio - Arthur Rimbaud
  • El Cementerio Marino - Paul Válery
  • El Pesa-Nervios - Antonin Artaud
  • El Testamento - Francois Villón
  • Ex Manifesto Rex - J. S. Solís C. y Luis F. Ruiz
  • La Extracción de la Piedra de la Locura - Alejandra Pizarnik
  • Las Flores del Mal - Carolus Baldelarius
  • Las Iluminaciones - Arthur Rimbaud
  • Las Úlceras de Adán - Héctor Rojas Herazo
  • Los Poetas Malditos - Paul Verlaine
  • Peleando a la Contra - Henry Chinaski
  • Poesias - Isidore Ducasse - Conde de Lautreamont
  • Poesía Impura - Iván Tubau
  • Una temporada en el Infierno - Arthur Rimbaud