lunes, 1 de marzo de 2010

los sistemas integrados de transporte y el impacto en el diario vivir






¡hola!

después de cuatro largos días en los que Rolandia se ha visto transformada por el paro de microbuses y colectivos, después de cuatro días en los que el diario trajinar por las calles desta metrópoli ha sido cosa de locos, para algunos más que para otros, después de disfrutar de una sensación de bienestar al observar las calles y avenidas casi vacías, sin trancones ni ruidos extremos, con un mejor aire para los ciudadanos, todo comienza a hastiarme.



en mi estancia en Manizales este fin de semana pasado pude comprobar personalmente lo traumático que puede resultar un nuevo sistema de pago cuando no se realiza un adecuado plan piloto, cuando no se ajustan rápidamente los problemas inherentes al sistema electrónico y cuando no se socializa y se capacita a los usuarios y a los conductores para enfrentar el nuevo tipo de servicio.






creo que ninguno está en contra de aceptar un cambio que beneficiará (se espera) a todos por igual: mejor adiministración de los recursos, mejores vehículos, mejor calidad del aire, mejor calidad en el trato entre conductores y usuarios, mayor nivel organizativo que repercuta en un menor tiempo de viaje, en mayores posibilidades de interconectividad de rutas y sistemas de transporte (metro, cable aéreo, transmilenio), etc.





pero cuando las cosas se hacen al revés como fué el caso de Manizales, en el que por más de seis meses los dispositivos se encontraban instalados y se habían entregado (supuestamente) algunas tarjetas para probar el sistema; los resultados son previstos: EL CAOS. y ahí si por más que se insite a la cultura ciudadana y a la tolerancia, es imposible no provocar unas reacciones como las que la comunidad ha tenido en estos días tanto allá en Manizales, como acá en el D. C.


otra cuestión aparte es lo de la vulnerabilidad de los derechos de los ciudadanos, el transporte colectivo es un servicio público, es decir que a pesar de los inconvenientes entre empresas y gobierno, el bien común debería primar sobre el interés particular, cosa que en este país no sucede jamás. la prueba está en que luego de cuatro largos días de paro, los transportadores terminaron aceptando la oferta que la alcaldía les había hecho desde el principio. en Manizales fue la Justicia la que decretó inviable el TIM temporalmente y retiró las tarjetas, restableció las antiguas rutas y bueno, por poquito casi rebaja los pasajes a su valor anterior (otro golazo que se dejaron meter, pues, como tiempo máximo estimado de viaje para atravezar la ciudad de cabo a rabo serán 30 minutos, que a $ 1500 es realmente caro si se compara con los $1600 que cobra transmilenio y en el que el tiempo estimado puede llegar a ser más de una hora).







El asunto radica en que al analizar más detenidamente los nuevos sistemas no persiguen "el bien común", los accionistas mayoritarios siguen siendo los políticos (congresistas, ex alcaldes, representantes), los grandes comerciantes, etc. y los trabajadores asociados terminan sacrificando su inversión (su automotor, sus ingresos fijos mensuales) para aceptar unas condiciones que si bien no son las más nefastas, no se equiparan a su situación económica actual o requerirán de algunos años a futuro para disfrutar de los beneficios. Por otro lado, las empresas que surgen para administrar los nuevos sistemas integrados son Monopolios en los que la participación de las pequeñas cooperativas de transportadores es mínima. lo que en últimas beneficia a los ricos que controlan el negocio del transporte a un nivel macro.


la ciudadanía se beneficiaría de los nuevos sistemas si las tarifas se mantienen controladas, si los buses de las nuevas empresas cumplen con las especificaciones técnico mecánicas, si el tiempo de viaje y el número de vehículos que deben abordar es menor, si el trato con los conductores es más amable, si los trancones disminuyen, si existe una plena cobertura para todas las localidades y si además el horario es el adecuado a las necesidades de los usuarios.


no es una cuestión de ser "montañeros" como lo sugería alguien en un comentario a un video de las protestas en Manizales, de no ser capaces de adaptarse a la nueva tarjetita, es cuestión de no dejarse engañar y trasegar calmadamente como ovejas al matadero, cuando el presupuesto para transportarse semanalmente o de los derechos vulnerados de las familias de los transportadores acá en Bogotá, es por equidad, por justicia, por un beneficio común que otorgue mayores facilidades y ganancias a todos los implicados, ganas en tiempo, ganas en eficiencia, ganas en dinero, felices si todos ganamos.


pero como los que ganan son unos pocos, como los mecanismos de protesta en este país están tan vilipendiados, y al que sale a la calle a manifestarse es tachado de terrorista, pues lo que se obtiene es lo que todos hemos visto por televisión o hemos vivido en carne propia.


la voz del pueblo es la voz de dios, reza el adagio popular, aún si ese pueblo carece de memoria (y es incapaz de recordar o ni se ha enterado que los mayores accionistas en manizales de Susuerte y Serviturismo son el alcalde y su primera dama, si no recuerdan que a quien eligieron como primer mandatario fue el mismo que acabó con Emtelsa, por ejemplo) mantiene idiotizado con novelas y realities... y bueno, el vandalismo es una consecuencia dello, desafortunada, eso es claro, a nadie le gusta que una turba enardecida acabe con el negocio de toda su vida en cuestión de minutos, o que debas caminar por mas de 2 horas para llegar a tu trabajo o que te cueste una semana de paro lo que inviertes en un mes de pasajes.

nuestros dirigentes no han aprendido a tratar a sus gobernados, siguen pensando que pueden pasarles por encima así no más, pero por más que el pueblo aguante, va a llegar el momento en el que termine explotando...



¡hasta pronto!




Leo

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