miércoles, 20 de enero de 2010

Haití, ¿el comienzo del fin?



¡hola!


algunos apocalípticos estarán dichosos pues los signos del final de los tiempos comienzan a manifestarse. "grandes terremotos asolarán la faz de la tierra, antes de la segunda venida del salvador" y aún esperan por la "transformación del oceáno en sangre" y otros símbolos más que aparecen en ese hermoso poema simbólico que es el Apocalípsis de Juan.


otros, menos fanáticos, más científicos, más críticos, hasta dónde los medios nos dejan, hasta dónde nuestro conocimiento e intuición nos permiten otear, vemos no signos fatídicos del fin del mundo, sino un cambio en las condiciones geofísicas y climáticas de la tierra, nuestro único hogar. y eso es una señal de que ando no anda bien en nuestra relación con el planeta.


Si la tierra tiembla,
se hunde en el mar.

Si la tierra tiembla
nadie se va a salvar!



canta Mano Negra y le damos la razón.


hablando en estos días con mi primo Fabio, me surgió una imagen en mi cabeza con la que quería hacer notar la incomodidad de la Pachamama con el exceso de seres humanos, le dije: "somos como piojitos acumulados por siglos en la cabeza, empezamos a comer y a picar el cuero cabelludo y eso produce escozor, entonces el dueño de la cabeza se rasca y se rasca y logra sacarse alguno de los incómodos bichos, pero no es suficiente, se reproducen (nos reproducimos) con demasiada rapidez, así que seguimos picando y escociendo a la cabeza hasta que el dueño no aguanta más y se deshace definitivamente dellos, se sacude y los extermina para calmar su rasquiña".


"esto es sólo el comienzo", le dije luego, "debemos estar preparados a ver más", y Juan, mi otro primo manifestó: "somos afortunados, somos testigos excepcionales del fin de los tiempos, ni Napoleón ni Alejandro vivieron para presenciar lo que nosotros estamos presenciando". Le dí la razón, "somos afortunados testigos, pero debemos ser algo más" le dije, debemos ser Observadores Silenciosos que comprenden las causas y aceptan las consecuencias, se está gestando el destino final de la especie humana, y lo único que podemos hacer es seguir en nuestro camino con corazón, como verdaderos guerreros.


y hablamos del desenlace, hablamos de una posible civilización postapocalíptica que estaría destinada a nuestros hijos y a los hijos de los hijos de ellos, una sociedad tan diferente en su manera de relacionarse entre sí y con la naturaleza, que es para nosotros imposible concebirla con claridad, "somos como Moisés: entrevemos la tierra prometida, pero sabemos que no accederemos a ella".


recordando más del libro del profeta, llegamos al número de los justos que son salvados en el momento en el que la Gran Ramera (Babilonia, la Iglesia) aparece para su reinado final: "estos 144000 espíritus son llevados directamente al lado derecho del trono del altísimo", le dije. "No sé si quiera estar entre los elegidos", continué, "lo que si sé es que es el comienzo del fín, y no soy ni pesimista ni estoy deseando que se desencadene de una buena vez el día del juicio final, pero... nos hemos excedido grandemente y es hora de recibir la cuenta de cobro. estamos sobregirados hace mucho".


entonces, pasamos a conversar sobre la escala y la magnitud de la trajedia de Haití y bueno, les comparto esto a Uds:



La escala sismológica de Richter, también conocida como escala de magnitud local (ML), es una escala logarítmica arbitraria que asigna un número para cuantificar el efecto de un terremoto, es denominada así en honor del sismólogo estadounidense Charles Richter (1900-1985).

Esta escala es sólo aplicable a los terremotos originados en la falla de San Andrés, fue desarrollada con la colaboración de Beno Gutenberg en 1935, ambos investigadores del Instituto de Tecnología de California, con el propósito original de separar el gran número de terremotos pequeños de los menos frecuentes terremotos mayores observados en California en su tiempo, juntos escribieron un manual muy importante, publicado en 1954, llamado Seismicity of the Earth (Sismicidad de la Tierra). Richter escribió otros textos fundamentales de sismología: en 1958 publicó el manual Elementary Seismology (Sismología elemental), considerado por muchos como su principal contribución en ese campo.

Richter calculó que la magnitud de un terremoto o sismo puede ser medida conociendo el tiempo transcurrido entre la aparición de las ondas P y las ondas S, y la amplitud de éstas. Las primeras hacen vibrar el medio en la misma dirección que la del desplazamiento de la onda, son ondas de compresión y expansión. De velocidad de propagación muy rápida (de 5 a 11 km/s), son las primeras en aparecer en un sismograma.

A continuación, llegan las llamadas ondas S, que hacen vibrar el medio terrestre en sentido perpendicular a la dirección de su desplazamiento. El uso del logaritmo en la escala es para reflejar la energía que se desprende en un terremoto. El logaritmo incorporado a la escala hace que los valores asignados a cada nivel aumenten de forma exponencial, y no de forma lineal. Richter tomó la idea del uso de logaritmos en la escala de magnitud estelar, usada en la astronomía para describir el brillo de las estrellas y de otros objetos celestes. Él arbitrariamente escogió un temblor de magnitud 0 para describir un terremoto que produciría un desplazamiento horizontal máximo de 1 μm en un sismograma trazado por un sismómetro de torsión Wood-Anderson localizado a 100 km de distancia del epicentro. Esta decisión tuvo la intención de prevenir la asignación de magnitudes negativas. Sin embargo, la escala de Richter no tenía límite máximo o mínimo, y actualmente habiendo sismógrafos modernos más sensibles, éstos comúnmente detectan movimientos con magnitudes negativas.


En resumen, la escala de Ritcher compara la magnitud de un sismo con la energía liberada por él:


Si hacen click en cada imagen, verán las magnitudes y las toneladas de TNT provocadas por cada sismo.

y una semana después las noticias no son halagadoras, Africa, la Patagonia, Sumatra y de nuevo Haití has sufrido más sismos de escala considerable, si bien Haití se lleva el récord en el número de víctimas.


K. y yo hablábamos de 40 a 50 mil muertes oficiales, sabiendo que la cifra extraoficial es mucho mayor... hablábamos del miedo, del temor de la muerte, de lo que puede pasar al estar del otro lado, si crees o no en la transmigración de las almas o en el reposo eterno, en el feliz retorno al paraíso eterno, y fue ameno, fue lindo conocer nuestros pensamientos y saber que a pesar de las individualidades y las diferentes formas de ver y sentir el mundo, estamos de acuerdo en lo fundamental.




lamentábamos también lo que es inevitable:
la creación de intereses que se nutren de la tragedia: ¿quiénes serán los responsables de la reconstrucción? ¿cuánto dinero costará? ¿por qué tanto desorden en la entrega de ayudas? ¿por qué salvan a los blancos (que son minoría en Haití) y dejan morir entre los escombros a los negros? ¿qué pedirá EU a cambio de sus once mil efectivos desplazados a Haití para controlar a la población? ¿quienes serán los siguientes? ¿dónde? ¿cuándo? ¿cuántos más?...

Y más tarde, al revisar el FB empezaban ya a pulular los grupos ridículos con títulos como "recemos por Haití", "ayudemos a Haití" y no sé bien cuántos más. ¡por favor!, ¿de verdad creen que servirá para algo unirse a un grupo de esos? cuando el objetivo fundamental es salvar la mayor cantidad de vidas en desgracia, de rescatar efectivamente a los sobrevivientes sin pensar en las cámaras de TV, ni en credos ni en religiones o nacionalidades o estratos sociales, ¿por qué seguimos lucrándonos con la tragedia?, ¿por qué seguimos dándole supremacía al beneficio individual sobre el colectivo?, y después nos preguntámos ¿por qué estamos como estamos?

¿Qué es un día de sueldo, para nuestros estimados padres de la patria? por ejemplo, ¿qué esperan para donarlo?, estoy seguro que si fuesen ellos las víctimas, estarían consternados con la verdad que se esconde tras los hechos que las noticias medianamente difunden.

Me solidarizo con Haití, como me solidarizo con los desplazados, con las víctimas de los falsos positivos, con los niños hambrientos de Africa o de Ciudad Bolivar, o del Chocó. Me solidarizo y quiero decir con eso que no trago entero, que no soy un fanático religioso ni un iluso admirador del género humano, mi solidaridad es de corazón y consiste en desear que lo que tenga que ser, pues que sea, y claro que me alegro de saber que después de 9 días, siguen rescatando gente allá, que nada queda oculto en este mundo y que la verdad siempre sale a flote, aún cuando pasen años envueltos en las sombras, ocultos por los intereses de quienes detentan el poder.

¡La verdad os hará libres!, y ¡el motor que mueve al mundo es el amor!

Se me acabó la inspiración, el noticiero del mediodía repite las mismas otras noticias que ya sé, que ya he imaginado.

¡Hasta la próxima!


Leo.

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